jueves, 9 de julio de 2015

Enseña tus Hijos a hacer DINERO

Para hacerse rico, no basta con tener suerte. Hay que entender de dónde viene el dinero y hacia dónde va, para que este trabaje para usted. El bloguero Mr. Money Mustache ha compartido con nosotros el método que él utiliza para enseñar a su hijo a manejar correctamente sus finanzas.

No voy a mentir: ser rico es fantástico.

No hablo de ese placer que experimentas cuando tienes un coche de lujo y usas ropa de marca. La verdadera riqueza es más que eso. La verdadera riqueza es cuando te sientes libre del estrés y las preocupaciones del dinero, y comienzas a experimentar el auténtico placer de la vida, porque entiendes que es maravillosa. Cada mañana te levantas con esta idea, que vuela en tu mente como miles de mariposas multicolores. Comienza un nuevo y magnífico día.

Esta es la idea que quiero transmitir a mi hijo en la medida de mis posibilidades, pues permite entender la vida de un modo completamente diferente. A fin de cuentas, la tarea de cada padre es educar a sus hijos para que sean felices, sanos e inteligentes. Si mi hijo crece feliz y satisfecho con la vida – así como sus padres – estaremos contentos.

Por supuesto, todos los padres quieren lo mismo: si han tenido una vida afortunada, dar al niño un sentimiento de felicidad, y si no, dar al niño la posibilidad de un futuro mejor. Por eso, en la medida de lo posible, se esfuerzan en ser dignos ejemplos para sus hijos, así como ayudarlos con consejos para la resolución de asuntos financieros. Sin embargo, estos consejos no siempre resultan razonables.

En un país donde «lo absurdo es lo más común», mientras más se esfuerce una persona en ascender, más problemas financieros atrae a su camino. Estudiantes de diferentes universidades me escriben a menudo, para contarme: «mi padre me aconsejó comprarme un coche 4x4 – él dice que de ese modo me puedo transportar con más seguridad en invierno y gasto menos en mantenimiento». Otros reúnen 200 mil dólares prestados para estudiar en una prestigiosa universidad y, con eso, tener mayores oportunidades de un trabajo «normal», pues los padres les han repetido incesantemente: «Sin educación no encontrarás un buen trabajo». El estrés está en todas partes: unos quieren hacer una super fiesta por el nacimiento de su hijo, otros se preocupan por cómo pagar la educación de su hija en una universidad prestigiosa, y otros no saben cómo mantener ese nivel de vida que tienen los padres de otros niños de escuelas privadas.

Es posible que en las familias con recursos ilimitados este tipo de consejos no cause problemas, sin embargo, ya han llegado al núcleo de las familias de clase media, donde provocan una gran cantidad de dificultades.

Acabo de leer el libro de Ron Lieber «Lo opuesto a malcriar» (The Opposite of Spoiled). El libro está muy bien escrito y tiene excelentes ideas, el autor hizo un gran trabajo. También he notado lo mucho que las cosas han cambiado desde mi infancia. En el libro hay un capítulo que describe cómo hacer frente las presiones sociales cuando vives en lugares con personas de altos ingresos: ¿qué hacer cuando otros niños tienen cosas mejores que los tuyos, o lo opuesto? ¿Cómo decir a un niño «no», cuando pide algo que no puedes permitirte? ¿Qué hacer con los pago mensuales, trabajos, pagos de educación, teléfonos móviles, coches y otras responsabilidades?

Yo desconocía todas estas nuevas dificultades de los padres ricos de Nueva York. Treinta años atrás, en una pequeña ciudad, en un lejano país, mi niñez y adolescencia se regían por leyes totalmente diferentes. Mis padres vivían humildemente, y la gestión del dinero era mucho más sencilla. Cuando leí este libro, constantemente me preguntaba: «¿pero qué problemas tiene la gente de hoy? ¿Será posible que se preocupen por cosas así?».


Me parece que si las personas volvieran a apreciar las cosas, como lo hacían las pequeñas familias de trabajadores de los años 80, hasta la vida de sus hijos sería más fácil. Y en una perspectiva a largo plazo – hasta más abundante.

El pequeño Money Mustache y el dinero

En mi familia, cada cual habla libremente sobre sus ingresos, no existen ni tabúes ni limitaciones para estos temas. Nuestro hijo de 9 años sabe perfectamente lo que ganamos y lo que pasa cuando gastas dinero (desaparece) y cuando no gastas, sino que inviertes (este empieza a trabajar para ti).

Nosotros dejamos de trabajar poco antes del nacimiento de nuestro hijo, y él ha crecido entendiendo lo que es la libertad financiera: cuando tienes una casa o apartamento en alquiler, o una porción de un negocio, recibes dinero, gracias al cual ya no debes levantarte cada mañana para ir al trabajo a las nueve y sentarte en una oficina todo el día (claro que puedes seguir haciendo esto, si te gusta). Nuestro hijo, cada día ve la confirmación de esta idea. Tiene la oportunidad de comparar nuestra vida con la vida de los padres de otros niños de su edad.

Desde que ha crecido lo suficiente para saber disponer de su propio dinero (aprox. desde los 6 años), me he esforzado por enseñarle a hacerlo correcta y razonablemente.

Cómo hacer dinero


Hoy en día, ser niño es una alternativa bastante atractiva. No es necesario pagar alquiler, los parientes le regalan dinero de vez en cuando, y de mi parte recibe el pago de 10 centavos por cada kilómetro y medio que caminamos o montamos en bicicleta durante los paseos familiares. Tratamos de viajar en coche lo menos posible, por eso se acumula un buen kilometraje: mi hijo ya ha recorrido casi 2 mil kilómetros en su bicicleta de montaña, y los zapatos nuevos se desgastan antes de quedarle pequeños.

Espero que el próximo año pase de estas fuentes de ganancias infantiles a otras más autónomas e independientes. Sin importar si elige un camino más tradicional y encuentra trabajo o si sigue el camino más complejo e interesante de un empresario.

Muchos padres hacen hincapié en la educación: «Hasta que no termines la universidad, tu única tarea es conseguir buenas notas». Yo prefiero entender por educación un espectro de actividades y experiencias. Para mí, el aspecto clave es el trabajo y el dinero que haces, incluso si se trata de colocar artículos en los estantes de una tienda o entregar el correo a los vecinos del barrio. La escuela es solo una ínfima parte de la diversa educación de un niño, y por lo tanto, no es la más importante. En realidad, la mejor experiencia de mi adolescencia la obtuve con diferentes trabajos a tiempo parcial, y no en clase.


La hoja de cálculo

Este es ya mi enfoque innovador. En lugar de ahorrar el dinero obtenido en una hucha, mi hijo los coloca en el Banco de Mr. Money Mustache. En este cuadro general se incluyen todas las transacciones que realiza con su dinero. Para ingresar dinero al banco, él me los da a mí. Para gastarlos, me los pide o me dice qué quiere que le compre por internet.

Por cada dólar que queda en su cuenta, recibe un 10% anual con capitalización mensual. El cuadro general le demuestra que:

Tiene una cantidad limitada de dinero (y no un pozo sin fondo, del cual puede sacar en caso de cualquier necesidad).
Invertir dinero es beneficioso (una cuenta de 600 dólares le da un sólido interés de 5 dólares mensuales).
Cualquier suma obtenida puede ser añadida a la cuenta, por lo que subirán los intereses, y si tiene una cuenta lo bastante grande, puede garantizarse una libertad financiera para toda la vida.
En qué gastar el dinero

Como consumidor, mi hijo prefiere comprar lo siguiente: juegos de ordenador, libros y aplicaciones para el teléfono y la tableta. El año pasado gastó en estas cosas más de 100 dólares (y esta es una parte bastante significativa de sus ingresos). Sin embargo, en la mayoría de los casos las compras le trajeron alegría, y esto significa que valió la pena.

Por cierto, lo siguiente es muy interesante: junto con esto, él muestra una gran disponibilidad a compartir con los demás. Cuando en la casa se estropea algo, o cuando otro niño no tiene suficiente dinero para algo que quiere, nuestro hijo está dispuesto a gastar inmediatamente una considerable cantidad de sus ahorros.

Qué gastos son cubiertos por los padres

Yo sigo cubriendo los gastos básicos de todo lo que ayuda al desarrollo de mi niño. De esa manera, compré diferentes componentes de un ordenador por 500 dólares con los que hicimos juntos una potente máquina de juegos. Construimos robots con los kits de VEX IQ de 400 dólares. Además, él obtiene una gran cantidad de libros, equipamiento para estar al aire libre y viajes familiares pagados.

Cualquier actividad organizada también la pagamos nosotros, por lo menos, hasta que sea adolescente. Sin embargo, al igual que su padre, él ya muestra inclinación hacia la planificación independiente de su tiempo libre, de lo que me encuentro muy orgulloso.

Viva dando ejemplo y ayude a los demás



En el libro de Ron Lieber se discute una pregunta en particular: «¿Por qué nosotros tenemos dos y otros no tienen nada?». Es una buena pregunta, de hecho nos hace pensar en qué podemos ayudar a otros. Aunque, por otro lado, ¿cómo contestarían a esta pregunta los que hacen compras de lujo, tienen decenas de casas, yates y aviones privados? Los gastos de nuestra familia son de unos 25 mil dólares al año. Esto es inferior a la media en nuestro país. Incluso si ganamos muy por encima de esta suma, nos ajustamos a este mismo presupuesto. Creo que no es necesario gastar más cuando empiezas a ganar más, y espero que la siguiente generación también entienda esto.

Cuando tienes suficiente dinero para cubrir tus propias necesidades, y aún queda dinero, lo mejor es encontrar una forma razonable de invertir esta cantidad. En nuestra familia entienden que siempre se puede encontrar a quien necesita este dinero aún más. Por eso a mi hijo no le quedará una inmensa herencia – cada generación debe tener la posibilidad de ganar de manera independiente su propio patrimonio y gastarlo a su juicio.

Educación superior, logros y estrés

Para mí, este es el punto más importante de todos. Si no puedes organizar tu dinero para vivir feliz, entonces, ¿qué sentido tiene? En este asunto, un muy buen ejemplo es la investigación hecha entre niños de familias super ricas de nuestro país. Ellos estudian en las universidades más prestigiosas del país, tienen una cantidad alucinante de dinero, y aún así: sienten más estrés, se sienten menos felices y más inclinados al suicidio que los que solo tienen a su alcance una pequeña parte de sus riquezas y privilegios.

El problema surge cuando los padres ricos deciden que sus hijos deben trabajar más que ellos mismos, lograr aún más e ingresar en los centros educativos más exclusivos, para ser bastante competentes en este increíblemente complejo mundo.

Cuando lancé mi blog en el año 2011, en el primer párrafo del primer post escribí:

«Hablamos de dinero y de esa libertad que este puede darles. Libertad de angustia y libertad de las más diversas formas de inquietudes».

Considero que criar a los hijos bajo un constante yugo y presión, con miedo por su futuro y competitividad, es más que absurdo. La vida no es una competencia. Al contrario, es un enorme trabajo conjunto. El mundo se alegra y aprecia a quienes entienden esto.

Muchos padres de la capa alta de la clase media, viven dependientes de los gastos excesivos. Si ganan 600 mil dólares al año, y aún así pagan hipoteca y préstamos, entonces, pueden considerar que sus hijos tendrán que ganar y gastar lo mismo que ellos para ser felices. Y, por supuesto, para eso tendrán necesariamente que obtener una educación de élite y encontrar el más prestigioso de los trabajos.

Yo mismo he atravesado ese camino, cuando comienzas a ganar más de lo que necesitas, hace ya casi 10 años. Y estoy completamente seguro de que mi hijo, desde las primeras etapas de su vida adulta, comenzará a ganar más de lo que necesita para vivir. Por eso no hay ninguna necesidad de pelear por tal posición de élite. Es mucho más efectivo ocupar un lugar confortable, en lugar de luchar eternamente por más, ganar más y gastar más, y pertenecer a cierta posición. Paradójicamente, eligiendo lo que es más cómodo para ti, al fin de cuentas, puedes ganar hasta un poco más que la «élite».

Lo que realmente quiero que mi hijo aprenda

Todas las lecciones pasadas son solo una preparación para la adquisición de una más amplia (y radical) visión del dinero. Deseo que mi hijo recuerde para toda la vida: tú puedes y debes gestionar tu propio dinero, y no él a ti.

Vea las siguientes afirmaciones, ¿está de acuerdo conmigo? Claro, se puede hallar un ejemplo opuesto a cada afirmación, pero todas en conjunto forman una filosofía de vida que se puede seguir:


Los ingresos no son lo que reciben de su empleador o gobierno, basándose en su propio sistema de cálculos. Es lo que usted mismo genera. Es el resultado del trabajo duro, así como del estudio y conocimiento del sistema. Si se desea, se puede controlar hasta al mismo sistema.
«Deudas», «necesidades» y «gastos de vivienda» son palabras de una persona débil. En lugar de ellas diga «mis gastos», basándose en que usted los controla. Dando los pasos correctos y negociando con otras personas, podría, en teoría, vivir casi de gratis. Puede trabajar en cualquier tipo de empleo, en cualquier ciudad, en cualquier país y con cualquier cantidad de personas a su cargo – todo, como lo elija. De una u otra forma, sabe que tiene dominio completo de sus gastos – este conocimiento le llevará a la libertad financiera.
Y, por último, es hora de darse cuenta de que cuando usted gana suficiente dinero, el objetivo principal de su vida no se ha realizado. Comprender ese asunto de los ingresos y retiradas puede ser bastante rápido. Pero luego comienzan las verdaderas dificultades: entender lo que es la vida. Trabaje, ayude a los demás, venza los obstáculos y nunca deje de aprender algo nuevo, mientras le quedan fuerzas.
Esta es mi experiencia hasta ahora de la educación de Mr. Money Mustache Junior. Creo que he sentado una buena base, sin embargo, el mundo está en constante cambio, y siempre hay que pensar algo nuevo.

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